Posteado por: joseluisros | 11 junio, 2008

¡A la huelga!

 

 

 

 

        

         Cuando uno se despierta con el rugido inapelable de los cláxones de decenas de camiones, cuando uno se pasea por los hipermercados y los encuentra desolados, cuando empieza a divisar como por arte de ensalmo bolsitas de basura que jalonan los surtidores y que te avisan, con frecuencia mayor en el caso del gasoil, que el preciado líquido está en vías de extinción; cuando todo esto pasa, uno se frustra y dice «madre mía, que desastre».

 

         La situación, aceptémoslo, preocupa, porque de seguir sólo uno o dos días más, será simplemente insostenible. Pero igual de insostenible parece ser para los causantes de la situación, los transportistas, el actual precio del petróleo y sus derivados. Es normal, ya que el barril de crudo Brent, el que compramos los europeos, ha escalado hasta los 137 dólares y, según Oler Slorer, analista del banco Morgan, pueden dispararse a comienzos de julio hasta los 150, y, en opinión del gigante ruso de la energía, Gasprom, hasta los 250 en 2009. Y aunque dichas cifras parezcan frías y nos digan poco, si introducimos el dato de que en septiembre de 2003 el precio rondaba los 25 dólares, nos sonarán mucho más esclarecedoras y, a la vez, mucho más preocupantes.

 

         Además, todo este tremendo desbarajuste, que está empezando a tener unas consecuencias difícilmente asimilables, se produce en el mejor momento posible: cuando la crisis inmobiliaria, que ya empieza a afectar a casi todos los sectores, está en pleno auge, por lo menos eso es lo que dicen la mayoría de expertos que, además, citan septiembre como el mes en el que se dejará ver en todo su esplendor; momento en que también las tasas de inflación, mal que le pese al señor Jean-Claude Trichet, presidente del BCE, están en continuo ascenso, y eso que los tipos de interés no se quedan atrás.

 

         Si se dan cuenta, el panorama económico es cuanto menos desalentador, pero no sólo para los transportistas, sino también para los consumidores en general: las materias primas están por las nubes y sin expectativas de que se revierta dicha situación, el empleo se está viendo resentido por la crisis (creció el número de desempleados en mayo en dieciséis mil personas y no lo hacía desde 1996 en ese mes), la inflación galopa a sus anchas situada en el 4,6%, índice que no se registraba desde 1995, los tipos de interés andan por el 4% y el Euribor ha subido en 1,06 puntos en el último año. Todo estos datos abruman, mas las conclusiones que de ellos se extraen son claras, las familias, los consumidores españoles, tienen menos dinero en el bolsillo hoy en día que hace un año (por el empleo) y, sin embargo, los productos que compran están bastante más caros (por la inflación), por lo que es evidente que el poder adquisitivo se ha recortado.

 

         Así, en este marco de ensueño, se mueve la economía española, eso sí, con superávit presupuestario, es decir, dinero de sobra en las arcas del Gobierno para intentar hacer frente a la desaceleración del PIB. Ahora bien, lo importante no es el dinero del que disponga el Estado, si no la astucia y la inteligencia que emplee en gastarlo, ya que su utilización puede tener consecuencias más o menos visibles en la economía. Lo importante es la «solbencia» de nuestro Ministro de Economía, el cual, aunque se empeñe en negar la crisis o la desaceleración o lo que sea que le pase a nuestros bolsillos, debe dar respuesta a la ingente cantidad de inputs que recibe.

 

         En esta línea y de cara a las elecciones se presentaron multitud de medidas «económicas», si es que se pueden llamar así, que más bien tenían como objetivo ganar las elecciones, que solucionar algún problema económico. Entre ellas, están el famoso Cheque bebé, las ayudas para el alquiler a los jóvenes o los celebérrimos 400 euros. A cual de ellas hecha con menos conocimiento de la situación, a cual de ellas más absurda. Subsidios indirectos, ¿alguien ha visto cosa igual? Los impuestos indirectos son una cosa, pero los subsidios indirectos son lo mismo que poner boca abajo las arcas del Estado y dejar que caigan a raudales dádivas con objetivos absurdos y que, por supuesto, no tienen en absoluto en cuenta la redistribución de la renta, siendo, por ende, unas políticas que no tienen nada que ver con las teorías socialistas y que tampoco pueden ser defendidas por los modelos liberales, porque simplemente son absurdas. No obstante, todo hay que decirlo, si ha habido una medida económica muy positiva en su formulación, no sé si tanto en sus efectos, las ayudas para el traslado de las pertenencias personales debido al cambio de trabajo, es decir, las ayudas a la mudanza, ya que ésta si es una medida que ataca uno de los problemas de la economía española, la flexibilidad del trabajo y el desempleo friccional, y lo que es mejor, lo hace ayudando al trabajador.

 

         Además, lo peor de medidas como los 400 euros o los 210 para promover el alquiler en los jóvenes es su electoralismo, como ya he dicho, que produce su baja incidencia en la práctica, su poca aplicabilidad, como en el caso de los cuatrocientos, que, evidentemente, no son cobrados, sino desgravados, y, para colmo, sólo serán beneficiadas aquellas personas que excedan, ¡y digo excedan!, un cierto umbral de renta. Y, en segundo lugar, su inexistente intención de dinamizar y reactivar la economía, ya que suponerle intención de hacerlo, incluiría suponerle un total desconocimiento del funcionamiento del mercado en sí, por ser unas medidas hechas sin planificación, orden ni concierto.

 

         Claro está que la situación, en especial por la huelga, se ha agravado en los últimos días y, por eso, el Gobierno de la Nación se ha apresurado a prometer medidas económicas que van a ser la panacea al problema, aunque, según ellos, la crisis es transitoria y empezará a remitir en 2009, así que prácticamente casi ni hacen falta medidas para solucionarla. A lo mejor van a tener razón, puede ser que no haya crisis, ni perdida de poder adquisitivo; seguro que la subida del precio del petróleo no nos afecta casi o éste comienza a bajar milagrosamente, también en 2009. Claro, seguro que la huelga es un invento de los críticos y el transportista muerto en Granada una exageración, seguro, pero entonces… ¿qué es lo que suena en la calle?

 

 

 

 

           

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Responses

  1. Una pugna entre las mafias del trasporte, aprovechando la subida del gas-oil. Eso es lo que suena en las calles……y entre los transportistas. Para mi este CIERRE PATRONAL, que no huelga, tiene vinculaciones inconfesables. Y ante un gobierno tan “místico” toda presión es poca, cuando en tus manos tienes que la gente pueda comer, o mal comer. La basura italiana, pero a la española.

    En este país tenemos que empezar a socializar también los beneficios, cuando tan insistentemente se pide que se socialicen las perdidas. ¿ Dónde esta el valor añadido a los productos de origen?. ¿ Dónde esta la diferencia entre lo que vende el agricultor y el pescador y lo que pagamos los consumidores?. Esta, gran parte, en este cierre patronal.

  2. Entiendo perfectamente que se haya ido a la huelga, pues el panorama económico es un auténtico desastre, y peor que va a ser, sin ser matemática, entiendo que las cuentas no les salgan y que los huelgistas se encuentren con la necesidad de salir a la calle, para que el gobierno se de cuenta del desastre económico en el que estamos inmersos y que se preveía desde hace meses, y, aunque comparto su queja, pues yo también la sufro, cuando voy al mercado, pago la hipoteca o cojo el coche para ir a trabajar,amén de un largo etc. , no puedo tampoco dejar de preguntarme, ¿porque CCOO y UGT, no estaban presentes en esta huelga, porque no se movilizaron, porque no hicieron una exposición pública de la actitud que han tomado en este conflicto, es que después de recibir sus millonarias subvenciones sindicales, se han olvidado que su obligación está para con los trabajadores?,¿ es que tampoco se van a parar a disimular su vasallaje al PSOE?. Dicho esto, entendiendo el porqué de la huelga, no voy a justificar la queja agresiva que han realizado algunos piquetes, con violencia no van a conseguir que se les defienda, sino todo lo contrario dejaremos de hacerlo, pues no procede los atascos kilométricos, fábricas que cierran por falta de piezas, pérdidas en ganadería y agricultura, quema de camiones y hasta de personas,con muerte de un camionero incluido, enfrentamientos personales y policiales.
    Hay formas y formas de quejarse y plantear una huelga, pero al perjudicar a terceros unicamente están agravando la situación y esta nunca es una buena forma de reivindicarse, esto no es plan.


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