Posteado por: joseluisros | 9 septiembre, 2008

Decencia y Democracia

      

 

  

 

 

 

          Hoy en día todo se vende y todo se compra, y sobre todo en el mundo de eso que se llama política, es más, las personas que se dedican a ese arte de hoy en día, los del PP y los del PSOE principalmente (de los nacionalistas ya lo sabíamos hace tiempo), están mercadeando hasta con su propio honor, y no me refiero a ese sentimiento melancólico y algo bucólico propio de hidalgos “de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor”, sino de eso que la RAE define como la cualidad moral que lleva al cumplimiento de los propios deberes respecto al prójimo y a uno mismo. La enésima prueba de sus recientes tropelías y, desde luego, una de las más importantes, ha sido el acuerdo sobre el reparto del CGPJ para su renovación, el cual, no sólo ha valido para que ambos partidos se dispensen equitativamente los asientos, como si de cromos se tratase, sino que, además, esta vez han sido tan sumamente amables que les han cedido un asiento al PNV y otro a CIU, para reconocer la “realidad política de este país”, que diría la progresía.

         Quizás, lo que más se pone en peligro con este mercadeo es la propia salud de nuestra democracia, la cual, en cuanto a separación de poderes, nunca ha estado demasiado vigorosa, máxime si tenemos en cuenta que en nuestro sistema la separación entre ejecutivo y legislativo, no ha sido más que una entelequia, principalmente por el hecho de que, al contrario de países como Francia o Estados Unidos, nosotros no elijamos al poder ejecutivo, sino solamente al legislativo (que se encargará de elegir al primero). No obstante, lo verdaderamente importante en la separación de poderes, desde que Montesquieu, Locke y otros autores la enunciasen allá por el siglo XVIII, es la separación entre el poder judicial y el resto de poderes, los cuales si me apuras pueden ir unidos (como de facto ocurre); la condición sine cuan non es la separación del poder judicial. Y eso es lo que desde siempre los grandes partidos han intentado conseguir, un poder judicial sometido a sus designios, a su poder, convertido en un esbirro obediente sobre el que dictar a sus anchas su derecho a que no haya Derecho: ya que PP y PSOE piensan, o al menos eso nos dicen sus actos, que el Derecho que debe existir es el que ellos creen, el que ellos interpretan. Así, a veces se procesa a un etarra y a veces se le deja en libertad ¿qué pasa? ¿Es que el Derecho ha cambiado? No, lo que pasa es que su interpretación sobre el mismo sí lo ha hecho.

 

         Ante este tipo de situaciones es evidente que se debe realizar una reforma significativa de las instituciones, para defender a unas de las otras. Es necesario establecer un sistema de contrapesos de los distintos poderes, para que estos no se sientan indefensos, sobre todo, que no se sienta indefenso el poder judicial, que un juez, un fiscal, un abogado, puedan, siempre y en todo caso, realizar la acción pertinente sin tener que reparar en si estará en consonancia con los intereses de ningún partido, ni siquiera del Ejecutivo. Eso, al fin y al cabo, es la separación de poderes. Sin embargo, para que esto suceda se deberán producir una cantidad de aguados cambios en el panorama político, ya que son los partidos que actualmente lo configuran, los que lo han causado. Para que esto se produzca, los políticos deberán retomar ese honor, esa decencia que les falta, y deberán comprender una idea fundamental, cuya ausencia en estas preclaras mentes es el principal cáncer de nuestra democracia, que sus partidos políticos, auque tengan una antigüedad de más de cien años y un pasado glorioso, no son lo más importante y, por tanto, su objetivo no debe ser luchar bajo cualquier circunstancia por ellos, que lo más importante son los ciudadanos, todos y cada uno, y que por ellos, aunque se perjudique al partido, es por los que se debe y se tiene que luchar.

 

         Lamentablemente, queda mucho para que lo comprendan.

 

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Responses

  1. Desgraciadamente no se mueve al ritmo que demanda la gravedad de la situación actual del sistema democrático y de derecho en nuestro país. ¿ Que digo?. ¿ Democrático y de Derecho?. Ante el ultimo atropello, los poderes legislativo y ejecutivo emanados de los partidos políticos, están entrando en la senda de la ilegitimidad. Y ante poderes ilegítimos ( no confundir con legales, legales eran las cortes de Franco, pero no legitimas) la protesta ciudadana esta más que justificada. Y esta ira creciendo en cantidad e intensidad, a medida que los atropellos lo hagan. Sin justicia independiente, no existe democracia. Se podrá votar ( también los procuradores franquistas eran elegidos por votación popular) pero nada más alejado de un sistema democrático que esta ultima burla al pueblo español. Rotas las reglas del juego, ya todo vale y todo es justificable. Estamos condenados a ganar la libertad. O a perderla del todo si no merecemos disfrutarla y evitamos que lo escrito, quede en papel mojado. Si las leyes se van a interpretar a gusto del poder ejecutivo de turno, finalmente este dejará de lado las formas y viviremos en una dictadura maquillada. Tendremos que tirarnos al monte para entonces o vivir sumisos y conformados.

    Saludos

    Ramón Ángel


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