Posteado por: joseluisros | 18 abril, 2009

El voto de UPyD a Patxi López

 

Gorka Maneiro y Rosa Díez

 

Como mucha gente sabe ya, UPyD ha hecho pública su intención de votar a Patxi López como Lehendakari en la futura sesión de investidura que se celebrará probablemente durante la última semana de abril o la primera de mayo. Además, dicho anuncio ha sido taxativo: el apoyo es incondicional, UPyD no esperará a conocer el programa de gobierno de López y cuando lo conozca no variará su posición. Un anuncio que, sin embargo, contrasta, para aquéllos que se aproximen a la noticia de pasada, con la anterior abstención de Gorka Maneiro (cabeza de lista de UPyD por Álava y diputado por esa circunscripción) en la votación de elección del Presidente del Parlamento Vasco y de la Mesa del mismo.


         No obstante, la distancia entre ambas votaciones es abismal y merece la pena aclararla. Hace dos semanas, cuando se realizó la votación que dio como resultado la elección de Arantxa Quiroga como Presidenta del nuevo Parlamento, a UPyD no se le había contactado para pedirle su voto y, por supuesto, no se le había explicado las razones para que emitiese un voto positivo. Por ello, Gorka Maneiro, en compromiso con los afiliados de su partido y todos sus votantes, decidió abstenerse en la votación, ya que interpretó que la falta de información y consideración de la que fue objeto constituía una falta de respeto a las más de 22.000 personas que lo apoyaron, y hubiese sido considerada por los mismos que le habían despechado como una subordinación de UPyD a ellos. Esta decisión fue muy controvertida, y desde luego mucho más difícil de tomar que un voto a favor, ya que se sabía más complicada de explicar, y, de hecho, fue mucho peor recibida por la opinión pública. Muchos foros echaron humo criticando a Gorka y al partido, donde fue interpretado más como un voto en contra que como una abstención que no alteraba el resultado de la votación.

         Ahora, dos semanas después, UPyD por boca de su portavoz Rosa Díez y del propio Gorka, anuncia que votará a favor de la investidura como Lehendakari de Patxi López y que lo hará de forma incondicional, en una muestra de falta de prejuicios apabullante y que denota el firme compromiso con la labor que el Gobierno constitucionalista tiene por delante, conseguir acabar para siempre con la banda terrorista ETA. Y es que los hechos ocurridos entre ambas votaciones, sumados a los que ya se había producido antes, han obligado a UPyD a votar “por imperativo categórico” a Patxi para la Lehendakaritza. Estos hechos son básicamente la horrenda declaración de la banda terrorista hecha pública con motivo de la fiesta tradicional del País Vasco, el Aberri Eguna, en la cual la banda se centra en dos puntos: el discurso victimista, demagógico e insultante que defiende que “los derechos nacionales de Euskal Herria” están “vulnerados y oprimidos” y que sus defensores se encuentran “negados, pisoteados y violados”  o que la posición “de los estados [España y Francia] contra su ciudadanía [se impone] mediante armas y violencia”; y una declarada, no amenaza, sino promesa de muerte, para los miembros del futuro Gobierno vasco, al tiempo que no le reconoce “ninguna legitimidad democrática” y dice que será el “gobierno del fascismo”. Dicen los psicólogos, que comúnmente las personas que se identifican a sí mismas como portadores de alguna patología o característica que rechazan, acusan a otras personas de tenerla como medio de escape. Pues esa parece ser, la actitud de los “fascistas” etarras, que han llegado a realizar un acto inédito en democracia, identificar a todo un gobierno democrático como su “objetivo prioritario”.

         Aunque sin duda ETA sea en general la principal razón para la unión de los demócratas y en particular el principal porqué para el voto de UPyD, los argumentos no terminan ahí, ya que los políticos nacionalistas se han encargado de acompañar debidamente, como casi siempre suelen hacer, las palabras de los terroristas. Fue el pasado 12 de abril, el día del Aberri Eguna, que es la fiesta nacionalista vasca por antonomasía, en el cual se realizaron tres actos principales, el del PNV, el de EA y el realizado en Irún y Endaia. Éste último, fue quizá el más sintomático y representativo ya que a él acudió la flor y nata de los políticos-terroristas, representantes de ANV (los que fueron hasta su ilegalización su presidente y su secretario general entre ellos), ABS, AB o Batasuna (Otegui el primero de los primeros), y en él, según se puede leer en Gara: “El momento más emotivo de la jornada” se produjo en el centro del Puente de Santiago que une ambas ciudades donde se “hizo un alto en el camino para honrar la enseña vasca […] mientras cientos de octavillas que rezaban `Ikurrina geurea´  [nuestra bandera, en euskera] y mostraban la bandera española y francesa tachadas sobrevolaban la zona”.  Palabras que no impresionan, viniendo de quien viene, menos aún teniendo una buena réplica en las de sus colegas “demócratas” nacionalistas, que consideran que las elecciones han sido “un amaño de la Ley de Partidos” y que los españolistas “han hecho trampa para sacar al nacionalismo del Gobierno”, en palabras del nuevo líder de EA, Koldo Amezqueta, o un “golpe institucional”, como afirmó Urkullu (Presidente del PNV).

          Pero, por si todo esto no fuera suficiente, algo vino a precipitar irremisiblemente la posición de UPyD hacia un sí rotundo a favor del nuevo gobierno: la contundente respuesta de aquéllos que serán los máximos encargados de emprender la difícil tarea de la “generación democrática” en el País Vasco, los dirigentes del Partido Socialista. Éstos hablaron por medio de su portavoz parlamentario, José Antonio Pastor, el cual expresó la voluntad  inequívoca del futuro gobierno “de usar todas las armas del Estado de Derecho para acabar definitivamente con ETA lo antes posible”.

         Todo esto, hace que ambas posiciones sean fácilmente entendibles y demuestra que UPyD siempre y bajo cualquier circunstancia arrimará el hombro cuando sea imprescindible, porque se ponga en juego la democracia y sus valores, y lo hará sin pedir nada a cambio. Porque “el apoyo o el rechazo de esa candidatura en concreto equivale a un apoyo o rechazo al concepto mismo de democracia”, como ha escrito Carlos Martínez Gorriarán, porque el cambio en el País Vasco no es una cuestión de ideas, es una cuestión de sentido común y de respeto por las miles de vidas que se encuentran en peligro y las miles de personas que no tienen libertad.

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