Posteado por: joseluisros | 16 octubre, 2009

El blindaje del cupo vasco y la venta del alma política

fausto

Cada vez más, la historia de José Luis Rodríguez Zapatero se parece a la de Heinrich Faust el Fausto de Goethe, dos personas obsesionadas y capaces de hacer cualquier cosa por conseguir sus fines, aunque éstos sean ampliamente diferentes, el del personaje literario era alcanzar el saber completo y el del Presidente es mantenerse en el poder al precio que sea necesario. La enésima prueba de pacto diabólico de Zapatero se ha cocinado en los hornos políticos recientemente y amenaza con estar servida en la mesa a más tardar. No es otra la cuestión que el llamado blindaje del cupo vasco, esa anacronía administrativa que rompe sin ambages la igualdad de todos los españoles.

Desde el Gobierno y el Parlamento se nos ha dicho que “el mal llamado blindaje” no era tal, que, como expresaba JoséTribunal Constitucional Antonio Pastor, diputado de PSE, sólo se trataba de “darles el mismo ordenamiento que a cualquier otra ley”, ya que estaban “discriminados”. Estoy de acuerdo con él, los territorios vascos estaban y están discriminados, pero a su favor, no al contrario, y elevar a rango de ley las normas que se aprueban en las diputaciones forales vascas, significa convertir en normal lo anormal, darle seguridad a la discriminación y hacer mucho más difícil el poder romperla. A partir de ahora, de aprobarse, como parece seguro que se hará, la medida, dichas leyes no podrán ser recurridas por los ciudadanos o instituciones ante los tribunales ordinarios, sino que sólo podrán serlo por el Presidente, el Defensor del Pueblo, 50 senadores o 50 diputados y ante el Tribunal Constitucional, instancia judicial que, como todo el mundo sabe, es una entelequia, ya que está al servicio de los dos grandes partidos y de sus pactos coyunturales con los nacionalistas. Al fin y al cabo, esta medida supone crear un conflicto equiparable al del Estatuto de Cataluña entre el Gobierno central y el de la CAV.

Mesa del Parlamento vascoPero el faustismo político español no sólo se percibe en los actos del Presidente del Gobierno, más bien al contrario, parece ser un hecho que inunda la realidad política de nuestro país. Los partidos tradicionales, PP y PSOE, demuestran casi a diario, máxime si cabe en esta ocasión con el blindaje del cupo, su afán por decir y hacer lo que sea por ganar votos, troceando sus discursos y adaptándolos territorialmente, aunque con ello tengan que desprestigiar y dejar en absoluta evidencia a sus propios políticos regionales. En el debate de toma en consideración del “blindaje”, el representante del PP vasco, Antonio Damborenea, arremetió contra las “críticas sobre privilegios por desconocimiento o por mala fe de algunos”, mientras que, por ejemplo, Pilar del Olmo, Consejera de Hacienda de Castilla y León, ha declarado que el blindaje es “una manera muy burda de poner en peligro la unidad del mercado y el principio de igualdad de todos los españoles”. En la otra gran bancada tampoco faltan ejemplos, sólo basta con comparar las declaraciones de José Antonio Pastor a las que antes me he referido con las de, por ejemplo, el Secretario General de los socialistas burgaleses, José María Jiménez, que tacha de “inconstitucional” la reforma.

Además, para colmo, la actual situación salta más a la vista si cabe, al existir el único partido que no participa de este sucio y vulgar juego de decirle a cada uno lo que éste quiere oír al precio, por supuesto, de no pensar en cumplirlo, Unión Progreso y Democracia. Y es que desde que nuestro partido surgió, ha dicho una única cosa en toda España, así de simple, y así de difícil para los dos grandes partidos. Por eso nadie puede hacer el ejercicio que yo les he mostrado con el PSOE y el PP de recopilar dos declaraciones absolutamente contradictorias de responsables de partido con UPyD, aunque éstos sean de latitudes y longitudes ampliamente distantes. UPyD nació y vive con el deseo de no “vender motos”, aún a precio de que a muchos vascos no les guste que digamos que estamos en contra del cupo, porque rompe la igualdad de todos los españoles, que no les guste que Gorka Maneiro sea la única voz disonante en ese sentido en el Parlamento Vasco o que Rosa Díez sea la única que defienda su “no” en el Parlamento de los Diputados por razones de derechos de los ciudadanos, no como el Partido Popular que lo hace por “haberse asociado a los Presupuestos Generales del Estado”. Vergüenza debería darles.

Gorka Maneiro y Rosa Díez

El precio a pagar por este camino es grande, que las personas que no crean en las políticas que beneficien al conjunto de los ciudadanos españoles no nos voten, pero el precio a pagar por el otro camino, el que, a fin de cuentas, engaña y miente, es mucho mayor. Es el precio a pagar por el camino de Fausto, el vender su alma para siempre, pero con la diferencia de que a PP y a PSOE no parece que cuando estén, si es que no lo están ya, rozando el infierno político, los vayan a salvar los ángeles como le ocurrió al viejo Fausto.

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Responses

  1. Completamente de acuerdo. Los dos grandes partidos nacionales, cada vez tienen menos de esto último. Gracias a UPyD por ocupar una opción política, que de no haber nacido el partido, no habría quien la ocupase.
    Saludos.

  2. Tienes toda la razón. Parece que lo del discurso coherente y uniforme en toda España no se lleva.
    Un Saludo

  3. Buen artículo, un abrazo!


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