Posteado por: joseluisros | 16 noviembre, 2010

El daño que hace nuestra bandera a los violentos

 

El pasado 13 de noviembre, un compañero de UPyD en Murcia y yo, nos desplazamos hasta Madrid para reivindicar el derecho a la autodeterminación del Sahara y el respeto de los derechos humanos en ese territorio por parte del usurpador de su soberanía, Marruecos. Nos levantamos a eso de las 4 de la mañana, fuimos en coche hasta el vecino pueblo de San Javier y allí, como ya les había confirmado a la Asociación de Amistad y Solidaridad con el Pueblo Saharaui Mar Menor, nos enrolamos en el autobús que dicha asociación, junto con otras de la Región, había fletado para la ocasión.

Llegamos a nuestro destino a las 11:30, cogimos nuestra bandera reglamentaria y nos fuimos a buscar la pancarta de entre los partidos políticos que mejor ha representado y luchado por los intereses del sufrido pueblo saharaui, la de Unión, Progreso y Democracia. Siempre es una recarga de moral acercarse hasta Madrid, ver a compañeros nuevos y antiguos y charlar. Pero pronto algo empezó a incomodarnos, al menos al que escribe. A diferencia del año anterior, en el que también pude estar en la manifestación por los derechos de los saharauis en Madrid, esta vez, el ambiente respiraba efluvios políticos que poco tenían que ver con esa lucha.

Detrás de nosotros, el grupo que venía coreaba “autodeterminación para todos”, un lema a la par absurdo e inviable, y enarbolaba banderas del País Vasco. Qué duda cabe, la tolerancia es lo primero, que cada uno defienda lo que quiera mientras respete las reglas de este juego que se llama democracia. También nosotros llevábamos banderas, pero las nuestras representaban la unión y la democracia, y también el progreso, como ninguna otra lo puede hacer en España. Ahí comenzaba el problema, los de UPyD llevábamos banderas de España, algo a lo que ni González Pons y la gente del PP que iba en la cabecera de la manifestación (y sólo en la cabecera), se atrevieron.

Sin embargo, para asombro de propios y extraños, los problemas no nos vinieron por detrás, sino por delante. Fueron comunistas de variopinto forro los que se animaron a comenzar los insultos: “esa bandera tiene la culpa”, “no tenéis vergüenza”, “iros a tomar por culo”. Otros, algo más pacíficos, con unas banderas republicanas, se pusieron delante de nuestra pancarta con el objetivo de tapar las constitucionales. Media hora después se cansaron, dejando patente que su ausencia de respeto tenía un límite, el cansancio de andar a nuestro paso. Por cierto, estos comunistas estaban bien criados.

La cosa después fue más seria, mucho más seria. Estos pseudo comunistas, antisistema, dieron rienda suelta a su repertorio de insultos, a lo que nosotros, como siempre hace Rosa cuando le sucede esto, por desgracia, cada vez con más frecuencia, permanecimos callados, como si nadie estuviese delante de nosotros, afirmando que insultar a los “fascistas” de UPyD era mucho mejor que manifestar su apoyo al pueblo saharaui, utilizando hasta petardos de considerable tamaño para demostrar sus teorías ultra demócratas. Pasaban los minutos y uno de nosotros, como ya pasara hace mucho en un sitio de nuestro país donde este tipo de cosas ha sido muy frecuente, levantó la voz y gritó “libertad, libertad, libertad”; hasta el fin de la manifestación ése fue nuestro lema a cada insulto.

La guinda la vinieron a poner los fascistas, y estos con todas las letras, de “Izquierda Anticapitalista” y otro grupo antisistema, en la Plaza del Sol, donde terminaba la manifestación, cuando Rosa se vino de la cabecera de la manifestación a donde estábamos. Uno de ellos nos arrebató a tirones una de las banderas y todo el grupo comenzó a gritar “esas banderas, las vamos a quemar”, aliñado junto con “a Zapatero se la ch…a Rosa Díez”. Tuvimos que hacer un cordón alrededor de Rosa, porque no había ni rastro de policía, ni uno sólo.

Se lo dije a uno de los compañeros, Gabriel López, “esto es lo más decepcionante que me ha pasado desde que estoy en el partido”. Comprobar que todo nuestro doloroso pasado, desde Franco hasta ETA, no vale de nada a parte de los ciudadanos de nuestro país, jóvenes en su mayoría, es para mí una honda decepción. Gente que, como hacía el dictador y sigue haciendo la banda, cree que es justo y moral utilizar la violencia contra el que piensa diferente a uno mismo. Para mí, una honda decepción, porque, hasta ahora, lo había oído y visto por la televisión, pero el otro día lo vi en vivo y en directo. Otra cosa que le dije a Gabriel fue: “lo único bueno de esto es que veo que somos más necesario de lo que me creía”.

 

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Responses

  1. No tengo palabras para esto relato, José Luis, qué triste qué pena. un abrazo.

  2. Muy necesarios.
    Gracias por la crónica, José Luis. Y ánimo: ¡este país lo vamos a levantar de la miseria moral nosotros!

  3. Excelente crónica José Luis. Un saludo desde Manacor (Mallorca).

  4. Eso sí que es verle el lado positivo a las cosas 😉

  5. Este tipo de actos, y sobre todo en Madrid. Siempre se utiliza para otros fines que no son por el que han sido convocados. Lo importante es que tu no te frustes y sigas creyendo en lo que haces. y pasate cuando vengas al foro.UN ABRAZO

  6. A pesar de la actitud de los intolerantes, fue un placer compartir esas horas con vosotros. Un abrazo


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